Reseña: Hoy quiero volver solito

3–4 minutos
Tere Bretón nos comparte este texto en el marco del mes de la diversidad sexual.

Hoy quiero volver solito: la película LGBT feliz que se merece la comunidad.

Debo confesar algo. No he visto muchas películas con temática LGBTQ+. En parte porque no hay tantas accesibles a un nivel comercial y en parte porque tienden a ser inmensamente dolorosas y trágicas. Las que sí he visto suelen tener contagios de VIH, dudas tormentosas por el descubrimiento de la sexualidad e infidelidades. Que si bien tocan experiencias de vida muy relevantes, suelen ser el único tipo de producción que vemos en el cine y es inmensamente deprimente. Y entonces llegó a mi vida Hoy quiero volver solito (2014).

Una película ambientada en Brasil y protagonizada por Leonardo, un joven ciego quien junto a Giovana, su mejor amiga de toda la vida, se pregunta qué les depara el nuevo año escolar. Así llega a sus vidas un chico nuevo llamado Gabriel que tira el precario balance de sus vidas al integrarse a su amistad. Leo tiene su primer enamoramiento en su nuevo amigo, mientras que Giovana siente que su mejor amigo la hace a un lado. A la par de descubrir su sexualidad, siempre de manera confusa pero nunca tortuosa, el protagonista debe lidiar con su deseo de tener independencia, como cualquier otro adolescente pero con la dificultad añadida de ser ciego.

Es una película sencilla, sin grandes sets ni giros dramáticos pero que no deja de entretener y enternecer al mismo tiempo. La película, o al menos el protagonista, parece existir en un mundo alterno donde la homosexualidad no es un tema mayor de discriminación ni preocupación. Leo nunca se encuentra torturado porque tiene sentimientos por un hombre, más bien lidia con la experiencia universal de tener sentimientos por un amigo y no saber si es correspondido. Las peleas y malentendidos entre el grupo de amigos también resuenan fuertemente con los años de la adolescencia en que una pelea con un amigo puede sentirse como el fin del mundo.

Es más una película sobre adolescentes en la que dos de los personajes descubren que tienen sentimientos por el uno por el otro que película con temática LGBTQ+, sobre todo porque no hay siquiera una mención explícita sobre la sexualidad de alguno de ellos. Las dinámicas entre los personajes y sus conflictos toman el centro de la trama, lo que la hace más similar a las películas de adolescentes que podemos ver en el cine comercial o Netflix.

Este tipo de películas en las que identidad sexual es una de las partes que componen a un personaje que tiene mayor complejidad, me parecen especialmente importantes. Tal vez es porque creciendo ví que mis amigos con identidades y sexualidad LGBTQ+ tenían pocas o ninguna representación en los medios, y las que habían solían insinuar que solo por ser diferentes la vida los trataría terriblemente.

De mi adolescencia no puedo recordar una sola película o serie en la que una pareja no heterosexual y cisgénero tuviera un desarrollo de relación ausente de violencia o tormento. Ni siquiera en Glee. No creo que la representación sea la gran panacea para la homofobia. Pero sí creo que la comunidad merece películas felices con personajes complejos y finales alegres.

Últimamente han salido más películas y series de este tipo como Love, Simon (2018) o The Half of It (2020), lo cual significa que una generación de adolescentes y niños van a crecer sabiendo que su vida puede ser dichosa. Hoy quiero volver solito es una pequeña parte de la historia del cine LGBTQ+ que ahora se sigue desarrollando y que esperamos que llegue al punto de ser tan común como las películas de superhéroes.

Tere Bretón es egresada de la carrera de Historia por parte de la UNAM y se ha desarrollado en el ámbito de la cultura y la enseñanza.
Es parte del colectivo Páak’al y lleva un blog sobre la moda sostenible.
Lee más de ella en Incomodando Ando.

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