La Llorona

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Lágrimas y lamentos, la llorona dentro de la cultura mexicana.

¿Has escuchado hablar de la Xtabay, la Cihuanime o la Auicame? Estos son los diferentes nombres que se le dan a la Llorona, seguro, al oír este nombre te recorre un escalofrío por la espalda y empiezas a oír el grito que ha sobrevivido a lo largo de la historia del grito: ¡Ay mis hijos!

Hay muchas leyendas o cuentos que nos hablan de la Llorona, su forma física, cómo y cuándo se aparece y a quiénes se lleva a su morada. Seguro tu mamá o papá incluso tus abuelos te han contado esta leyenda, pero ¿sabes dónde se origina esta leyenda?

Se cree que tiene su origen en el México prehispánico o a principios de la época virreinal mexicana. Cronistas como Fray Bernardino de Sahagún y Fray Diego Durán, mencionan que el origen de este personaje viene de la etapa previa a la conquista y narran la historia en la que una mujer se aparecía en los campos de batalla gritando y llorando por sus hijos fallecidos.

Fray Bernardino de Sahagún en su Historia General de las Cosas de la Nueva España menciona “muchas veces se oía: una mujer lloraba, iba gritando por la noche; andaba dando grandes gritos: “¡Hijitos míos pues ya tenemos que irnos lejos!” Y a veces decía: “hijitos míos ¿A dónde os llevaré?””. Este famoso fraile, que habitaba en Tlatelolco, nombra a este personaje como la Cihuacoatl (mujer serpiente) o Tonantzin (nuestra madre). También menciona que esta mujer se aparecía en el mercado y dejaba una cuna; cuando las mujeres se acercaban a ver que había al interior encontraban un cuchillo de pedernal que servía para hacer sacrificios.

También en Historia… nos cuenta que a Moctecuhzoma Xocoyotzin se le aparecía en sueños esta mujer lamentándose y diciendo: “¡oh hijos míos!, ¿A dónde os podré llevar y esconder?”, los historiadores relacionan esta aparición con los Tetzahuitl o presagios hechos al gran Tlatoani Moctecuhzoma anunciando la conquista.

Esta leyenda logra llegar a la época virreinal y la describen como una mujer de vestido y velo blanco que se va lamentando por las calles del centro hasta llegar a la plaza mayor, “donde se hincaba y volteaba hacia el oriente para proferir el último y angustioso lamento. Después continuaba su andar hacia las orillas del lago, en donde desaparecía”. Los más valientes trataron de seguir a esta mujer hasta las orillas del lago, persiguiendo sus lamentos y la vieron desaparecer a las orillas del agua, debido a los gritos y exclamaciones que lanzaba decidieron llamarla la Llorona.

Actualmente dicen que la Llorona sigue apareciendo en las calles del centro o en los caminos empedrados de los viejos pueblos de la Ciudad de México, todavía lamentándose por sus hijos y por su futuro.

Historiador: B’ahlam aj Tz’ib

Luis Gerardo Dávalos Vázquez

Licenciatura en Historia, Universidad Nacional Autónoma de México, especialista en temas de estudios Mesoamericanos y época novohispana, Experiencia docente en materia de historia en secundaria. bachillerato y licenciatura, experiencia como guía y expositor en turismo cultural.

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