
Samhain – celebrando el Año Nuevo de lxs brujxs
Pocas cosas me emocionan tanto como encontrar paralelos entre festividades relacionadas con la muerte. Nací y crecí en México y los días que abarcan Halloween/Día de Muertos siempre han sido especiales para mí. Recuerdo a mi mamá poniendo el altar de muertos unos días antes del 2 de noviembre, con fruta y figuritas de azúcar, fotos de tíos que nunca conocí, papel picado y cempasúchil.
Hace unos años decidí entrar en el mundo del paganismo moderno y la brujería neopagana, donde una de las primeras lecciones que aprendí fue La Rueda del Año, es decir, el calendario de festividades y sus significados. Como es de esperarse, la mayoría de estos festivales tiene un equivalente cristiano que todos conocen, sin embargo, cuando aprendí sobre Samhain automáticamente pensé: “oye… ¡yo conozco esto!”.
Samhain es el último festival de la cosecha, un momento perfecto para reflexionar y dar gracias por la abundancia que hubo en el verano y prepararse para los meses fríos. Si observamos la naturaleza, para este punto el equinoccio de otoño es mucho más evidente, los días son más cortos y todo empieza a ponerse amarillo y seco –por lo menos así es en dónde vivo.
Tradicionalmente, Samhain se celebra la noche del 31 de octubre y la madrugada del 1 de noviembre, en este momento se da por terminado el ciclo agrícola y comienza la mitad oscura del año. Lo que hace que Samhain sea tan especial para mí es que esta misma noche los ancestros vuelven para disfrutar del festín, el “velo” entre nuestro mundo y el mundo de los espíritus prácticamente desaparece y es fácil comunicarse con el más allá.
Durante mucho tiempo me pregunté si era mejor celebrar Samhain, si quedarme con mi celebración del Día de Muertos, aunque muy similar, me haría menos brujx. Así que hice lo que cualquier persona haría en mi lugar… los fusioné.
Algo que vuelve el neopagansimo tan atractivo para mí es el que puedes celebrar de la manera más apropiada para tu contexto. Si los antiguos Celtas que celebraban Samhain supieran que en invierno en mi ciudad no baja de 15° y que el supermercado más cercano tiene comida abundante y disponible todo el año, seguramente morirían de nuevo y estarían de acuerdo que dar gracias por la abundante cosecha no hace tanto sentido.
Sabiendo esto, el tener gratitud nunca sobra, así que mezclar una tradición tan mexicana con la idea de festejar las bendiciones del verano y dar pie a un ciclo nuevo en nuestra vida puede ser sanativo. En nuestra cómoda modernidad tendemos a olvidarnos de que somos mortales, preferimos no pensar en aquellos que ya no están por miedo a sentirnos tristes, miedo al dolor.
Día de Muertos es una oportunidad para recordarlos y recordarnos que la vida un día se nos va a acabar, por lo que si nos esperamos a que existan las circunstancias perfectas para empezar un proyecto o invitar a alguien a salir o ir a terapia, puede que esperemos para siempre. La muerte es lo único que tenemos asegurado, cuándo y dónde es un misterio y por lo tanto hay que aprovechar cada día al máximo.
Samhain nos pide que reflexionemos sobre todo lo bueno que tuvimos en el año, todas las veces que tuvimos comida y no nos faltó nada. Reflexionar sobre todo eso que nos ha hecho felices, que nos enorgullece y que quisiéramos compartir con los que ya no están. Y la reflexión no termina ahí pues, si seguimos la tradición, tenemos una noche entera para de hecho comunicarles todo lo que queremos.
En ningún momento estoy sugiriendo que salgan a comprar una Ouija y les cuenten a sus ancestros su año de ese modo, realmente creo que eso puede ser muy peligroso y no lo recomiendo para nada.
Entonces, ¿cómo funciona la celebración mexicanizada de Samhain?
Empecemos con el altar de muertos, esta puede ser la pieza central de la celebración. En lo personal, me encantan los altares tradicionales con raíces Aztecas, sin embargo, vivo con cinco gatos y pretender que no se comerán mi papel picado o tiraran las calaveras de azúcar es ridículo. Se pueden hacer las modificaciones necesarias y el altar puede ser tan elaborado como desees o tan simple como poner una foto de un ser querido y una vela de LED en un escritorio.
El 31 de octubre en la noche, te puedes sentar cerca de tu altar con un poco de comida y tener un dumb supper, una cena completamente en silencio, recordando e invitando a los antepasados. La idea es que realmente estás comiendo con los que ya no están. En este momento puedes empezar a reflexionar sobre tu cosecha, pensar en todo aquello que te hizo feliz durante el año, todos los momentos en los que sentiste abundancia y protección. Tradicionalmente, un dumb supper lleva todos los elementos de una cena muy elegante, varios tiempos, comida elaborada que pasas todo el día haciendo y se pone un plato para las personas que están en el altar. Si solo tienes un pan de muerto y chocolate caliente a la mano, es perfecto así, no se trata de seguir el proceso al pie de la letra, se trata de que sea significativo, de salir un poco de la comodidad que surge al ignorar nuestra mortalidad y de abrir una “conversación” con los que ya no están.
Puedes tener propósitos y deseos para el ciclo que empieza, si uno de esos propósitos es vivir cada día como si fuera el último, mis felicitaciones.
Lo más importante es recordar que los seres con los que queremos compartir esta cena no necesariamente tienen que ser familiares ni humanos. Para mí es más relevante recordar a mi gato que murió hace un año que a una tía que jamás conocí. La muerte de mi gato me ayudó a entender que a veces tienes que actuar en el momento, sin importar las consecuencias económicas o materiales, la muerte de una tía del pueblo que lleva 20 años muerta no tiene ningún significado real.
Como mexicanx que soy, me gusta extender la celebración hasta la noche del 2 de noviembre. Esto no significa que paso tres días comiendo cerca del altar, sino que tengo tres noches para reflexionar, para planificar, para agradecer y para recordar.
Mi última sugerencia es que si no tienen ningún ser querido que ya cruzó el velo, pueden visitar el panteón en Día de Muertos y llevarle flores a los muertos olvidados, tumbas que están sucias o rotas y que nadie les ha dejado nada. Esta actividad no es para todos, en especial si realmente le tienen pánico a pensar en la muerte, pero es un ritual que empecé hace algunos años y que disfruto muchísimo.*
*En tiempos de pandemia, por favor tomen las precauciones necesarias o simplemente esperemos al año siguiente.
No se trata de tener la celebración más apegada a la original ni de perder nuestras raíces al seguir otra forma de espiritualidad u otro estilo de vida. Se trata de crear y celebrar lo que más nos ayude, de la forma que más nos ayude.
Dax es estudiante de psicología, lectorx del tarot y brujx. Busca acompañar a aquellos que más lo necesitan, particularmente cuando se encuentran en una encrucijada. A través del tarot y la magia ha encontrado un lugar en el mundo.
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