
¿Qué somos sino un cúmulo de historias que adquieren un nuevo sentido cuando las compartimos?
Este 2021 como colectivo queremos compartirles parte de nuestros sentir y vivencias. Cada mes estaremos compartiendo distintos textos escritos por nuestro equipo. Esperamos que les traiga la misma alegría que a nosotros nos invade cuando leemos las historias que ustedes nos comparten ❤ Este mes comenzamos con las letras de Darien Rosales.
_____________________________________
Ante todo comienzo es imposible no pensar en todo lo que se puede realizar. Sean las mañanas, los lunes o simplemente la hoja en blanco que pueden ser nuestras mentes, nuestro vestir o lo que se nos planta en frente.
Es imposible no repasar todo lo que debemos mover y realizar, más aún cuando estuvimos inmersos en la aparente inactividad tanto tiempo. El poco movimiento llegó a trastocar la flexibilidad de nuestro alcance, la comodidad de nuestra mente y el dinamismo de nuestras ideas; pareciera que tras estos meses no sólo nuestros cuerpos sino nuestras cabezas se atrofiaron gravemente.
Esto nos orilla a la obligación de apresurarnos en hacer más que en planear, nos creemos que lo apremiante es actuar. Que lo apremiante es sentir, que lo urgente es realizar.
Pero, ¿realizar qué?
Bueno, eso no importa.Lo importante es el cuándo; y el cuándo es ya. Justo ahora.
Hay mucho que no puede esperar, es lo cierto. Pero también hay mucho que tiene que esperar.
No por abonar más o echarle más agua a las jacarandas florecen más rápido. Quizás nuestra urgencia altere negativamente el resultado natural. Pareciera a veces que nuestros intentos no son más que caricias al tiempo.
Se nos ha obligado a hacer más miramiento en lo que podemos resolver con nuestras manos que con nuestras almas. Pero bueno, es que es más sencillo porque todo el tiempo necesitamos interactuar con las cosas materiales ergo es más fácil comprender qué pueden hacer nuestras extremidades antes que nuestras esencias.
No tiene nada de malo arraigarse a lo práctico pero quizás no todo tenga que ser tan rápido. Quizás no todo tenga que ser urgente. No tiene nada de malo seguir avanzando aunque sea un poco más lento. Tal vez sea más gratificante seguir caminando y de vez en cuando mirar las ramas de jacarandas sin esperar las flores, sólo mirarlas para recordar que el tiempo lo forjamos nosotros mismos.
D.R.
Deja un comentario