Sobre el amor propio

3–4 minutos
Reflections (A) de Camil Tulcan , bajo la licencia de Creative Commons (CC BY-NC-SA 2.0)

Me atrevo a afirmar que no conozco a nadie que no sepa del boom en el tema del amor propio. Está en boca de la amiga que lee revistas, el hermano que fue a coaching motivacional, los influencers de TikTok y la mayoría de estas personas te dan un muy bonito resumen del concepto de amarse a uno mismo y te dicen que con eso tu vida va a mejorar. 

¡Cómo no se me había ocurrido antes! 

La realidad, por lo menos en mi experiencia, es que amarse a uno mismo es una tarea sumamente compleja en especial cuando eres tu mayor crítico y tiendes a ser poco amable con tus fallas. La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a buscar cualquier pequeño detalle que le quite valor a nuestros logros, echarles tierra a nuestros proyectos porque no salieron exactamente como lo habíamos pensado y planeado. 

Para algunas personas es más sencillo convencerse de que nadie más sabe, nadie más habita en nuestra cabeza y no hay forma de que entiendan lo que se había planeado, para ellos el producto final es sorprendente y maravilloso y, por lo tanto, también nosotros deberíamos opinar lo mismo. 

Yo no soy una de esas personas. Yo espero perfección de cada uno de mis proyectos, cada una de mis palabras, que nadie se entere nunca de que desconozco un dato, de que en realidad no soy perfecta. Es agotador, me ha causado mucha ansiedad, muchas noches sin dormir y demasiadas críticas e insultos de mí para mí. Así que por eso y un sinfín de razones más, decidí ir a terapia. 

Después de unos meses con mi psicóloga, empecé a aplaudir mis logros, a reconocer que hay belleza en mí, que tengo una capacidad extraordinaria para resolver problemas e investigar datos. Empecé a reconocer las partes de mí que me gustaban, las partes “aceptables” y pensé que eso era el amor propio. ¡Lo logré, influencers, ya soy parte del club! 

Qué mentira más grande. 

Amar las partes bonitas, las partes que nos gustan o aquello que consideramos talento… esa es la parte fácil del recorrido. No quiero decir que lograrlo no tenga mérito, al contrario, es una parte fundamental del viaje pues es el primer paso. Sin embargo, voltear a ver a nuestros demonios, fantasmas, todo eso que se esconde en las sombras de nuestra psique y que nos gusta ignorar, ver ese desastre y amarlo es el verdadero reto. 

Llevo años diciéndole a la gente que tengo depresión y ansiedad, es un hecho y lo digo como un hecho, pero no fue hasta hace dos semanas que pude decirme a mí misma que eso estaba bien. Que pedir ayuda, que necesitar medicamento y terapia está bien, no me hacen menos. Algo tan sencillo como ir a la tienda sola, una tarea que no presenta mayor dificultad para la mayoría de los adultos de 26 años, para mi representa un agotamiento físico y mental indescriptible, un miedo que pocas personas entenderán. Y eso no me hace menos. Es parte de mí y también merece amor. 

Esa voz perfeccionista y criticona que constantemente me recuerda mis fallas, esa voz es parte de mí y merece amor. No porque me haya causado dolor y dificultades merece vivir en una esquina oscura donde nadie la ve, además mientras más se le ignora, más fuerte habla. Mientras más nos dedicamos a amar sólo lo que nos gusta e ignorar las partes desagradables, más nos atormentan. 

Hace poco escuché a alguien decir “Si tan solo te dejas de pelear con tus demonios y mejor los invitas a tomar el té, podrías entender porqué están ahí.” 

El amor propio desde mi perspectiva es tomar el té con nuestros demonios. Puede ser aterrorizante, agobiante y agotador, puede tomar años y no ser un proceso lineal, pero el resultado realmente vale la pena. 

Y si no les gusta el té, intenten tomar vino con ellos, también funcionará.

Dax es estudiante de psicología, lectorx del tarot y brujx. Busca acompañar a aquellos que más lo necesitan, particularmente cuando se encuentran en una encrucijada, a través del tarot y la magia. 

https://www.facebook.com/Ravenruewitchcrafts/

Deja un comentario