De caja en caja- Dax

4–7 minutos

Superkilen de Giuseppe Milo bajo licencia de Creative Commons (CC BY 2.0)

Cuando tenía 17 acepté que me gustaban las mujeres. 

Fue un proceso difícil, había mucha incertidumbre, recuerdo a mi padre exclamando “¡¿Pero cómo?! ¡Si te pintas las uñas!”

Como si pintarse las uñas fuera una actividad exclusiva de las mujeres heterosexuales. 

Me di cuenta con una claridad impresionante, por primera vez, de todo lo que conlleva declararse lesbiana. Me di cuenta de la forma en la que, al usar ese término para describirme a mí misma, salían a relucir los prejuicios de las personas. 

¿Y entonces por qué usas falda? 

¿Y entonces por qué dices que te gusta tal actor?

¿Y entonces por qué tienes el cabello largo?

¿Y entonces por qué no eres más masculina?

Descubrí que existían las lesbianas femme y empecé a escudarme en ese término, de cierta forma me metí en una caja con reglas y expectativas, una caja donde encontré apoyo, experiencias similares, comunidad. Sin embargo, sería una mentira decir que encajé y que me quedé ahí, que los comentarios de aquellos cercanos a mí no me afectaron, que no cambié para apegarme más al estereotipo – la realidad es que me corte el cabello, empecé a usar menos maquillaje, y a cualquier persona que se me acercara le decía “Hola, mucho gusto, soy lesbiana.”

A los 20 años empecé a cuestionar si realmente era una mujer. A pesar del cabello y las faldas y las uñas, me di cuenta de que usaba ese estilo para cubrir lo que realmente sentía. Y a la fecha no sé explicar exactamente qué es lo que sentía más allá de un rechazo abrumador hacia mi cuerpo, hacia las expectativas sociales impuestas desde el día que nací por el hecho de tener un útero. 

Así que me salí de mi caja etiquetada como Lesbiana, la pateé hacia la basura y conseguí una caja nueva con una etiqueta nueva: no binario. 

Esta caja nueva trajo retos más complejos con preguntas más difíciles de contestar.

¿Y eso qué es?

¿Estás segura de que eso existe?

¿No estás nada más confundida? A nadie le gusta ser mujer…

Y así fue como, de la mano de mi amigo el Internet, cambié mi guardarropas, me rapé la mitad de la cabeza, empecé a luchar por que me llamaran de forma correcta e intenté convencerme de que todo estaba bien en esa caja nueva. 

“Intenté” siendo la clave. Jamás llegué a un nivel de aceptación real, solamente estaba cumpliendo con las expectativas de ser no binario, con el look, los pronombres y pretendiendo que todo estaba perfecto porque pensar en las dudas que surgían era demasiado. 

¿Si soy no binario pero aún me gustan las mujeres, qué soy?

¿Puedo seguir diciendo que soy lesbiana?

¿Me tengo que operar para realmente ser no binario?

¿Estoy siendo demasiado femenina?

Y mi caja se fue llenando de dudas y respuestas a medias y situaciones hipotéticas que me llenaban de ansiedad, pero ya me había metido en esa caja y ahí me tenía que quedar. Además, mientras no hiciera ningún cambio radical, nadie se daría cuenta, podría ser mi secretito. 

Entonces, a los 24 cuando mi pareja me dijo que era trans, tuve que reconsiderar la etiqueta de mi caja.  

A pesar de no ser mi transición, el proceso de cambio siempre es difícil. En mi mundo lleno de expectativas, de reglas, de cajas, el que me encontrara de momento con una pareja del género al que yo le había declarado la guerra 7 años antes me llevó a un conflicto interno. No iba a dejar a alguien que amo tanto simplemente por ser trans, pero entonces … ¿soy bisexual? 

Si no soy ni hombre ni mujer, pero mi pareja es trans, entonces… ¿Qué etiqueta me pongo?

Hasta ese punto de mi vida siempre me había considerado rebelde, pensaba que la opinión de los demás era irrelevante, que las normas sociales no servían más que para oprimir a las personas. Y ahí estaba, insistiendo una y otra vez en meterme en cajas restrictivas, etiquetas que se volvieron dogma en lugar de guías. 

Entonces me rompí. Había demasiadas preguntas, demasiado fuera de mi control, no había palabras para describir exactamente mi sentir. Necesitaba pertenecer a algo, compartir mi historia, sentir que no era la única persona perdida en el abismo de matices, buscando desesperadamente caer en un polo: bueno o malo, blanco o negro, heterosexual u homosexual, mujer u hombre. 

Souvenir Shop de Marco Verch bajo licencia de Creative Commons (CC BY 2.0)

Voy para 27 años y hasta hace un par de semanas entendí que lo mágico del mundo es precisamente ese abismo. No me tengo que meter en una caja, no me tengo que apegar a ninguna etiqueta. Puedo tener dos cajas o tres, o ninguna. Puedo hacer preguntas, puedo sentir la frustración de no encontrar palabras, puedo no saber. 

Puedo aceptar que el lenguaje es restrictivo y aun así sentirme bien con mi identidad, puedo usar el cabello largo y faldas y no ser una mujer. Puedo genuinamente mandar al diablo las normas sociales y ser rebelde, no solamente jugar a serlo. 

Puedo crear mi propia realidad, puedo ser libre, puedo operarme o no, puedo amar a quien me dé la gana sin importar su género. 

No sé si soy pansexual, no sé si soy trans no binario, no sé si soy una mujer que odia su cuerpo, no sé. 

Existiendo tantas banderas con tantos colores, hoy entiendo que no tengo que escoger una y pintar todo mi ser con esos colores. Somos personas cambiantes, almas en movimiento a través de un mundo que no es ni azul, ni rosa, ni morado, ni verde – y aunque lo fuera, existen demasiadas tonalidades, no sería justo encapsularnos en una sola. 

Deje de insistir en hacerlo, dejé de buscar plantillas que seguir al pie de la letra. Dejé de buscar en quien apoyarme y simplemente emprendí un camino diferente, un camino donde mi experiencia le puede servir a alguien más para entender que no está solo, que a veces al concentrarnos tanto en las etiquetas nos perdemos de nuestra esencia real, de nuestra luz. 

Y tal vez entonces, podré aportar un poco más de color a este universo. 

Dax es estudiante de psicología y brujx. Busca acompañar a aquellos que más lo necesitan, particularmente cuando se encuentran en una encrucijada, a través del tarot y la magia. 

https://www.facebook.com/Ravenruewitchcrafts/

Deja un comentario