Tentación, guía mía – Duncan

1–2 minutos
Vincent Luigi Molina bajo licencia de Creative Commons

Te alzas ahí solitario,

móvil y del cuerpo tirano,

sabes que el deseo se salta

hasta la concepción más santa

y que nosotros, vil delirio,

seguiremos la escafandra de tu aliento.

Has sido fruto del prohibido,

testigo de dios lento,

mirador de las entrañas,

tejedor de tibias mañas

y, en tiempo libre, sueñas los confines

mientras olvidas, y olvidamos,

el proceso por los fines

escurriendo en lo no creado…

¡Qué sería de nosotros sin ti!

Tú que has caído y vuelto

eternamente por mí,

por él, ella, cualquiera

preciado por tus púlpitos de puerto

y cuyo amor, posible o indecible, quisieras.

Te yergues de nuevo,

te jactas de soltar lo que quiero

y solitario acompañado,

despierto de noche

o de día desmañando,

la imaginación reverberante

te espera como amante

para dejar tirado tu derroche.

¿Cómo no soñar contigo,

ser infinito abismo

de tu carne, pecador

siendo testigo,

oficial catador

de tu jugo manuscrito?

Duncan Axel P. H.

Deja un comentario